En el Kine: “Cumbres Borrascosas" (2024): cuando la brillantina no alcanza para ocultar el vacío (entrecomillas)

 


Cumbres Borrascosas (2024): brillo, marketing y un corazón vacío

Dirección: Emerald Fennell
Tesis:
La nueva Cumbres Borrascosas intenta reinventar el clásico de Emily Brontë desde la provocación visual y el star‑system contemporáneo, pero termina atrapada en un artificio brillante que nunca logra sostener la intensidad emocional, la violencia afectiva ni la densidad gótica que hicieron inmortal a la novela.


1. Marketing del deseo: cuando la campaña eclipsa a la película

La lectura es precisa: la estrategia promocional basada en la “química irresistible” entre Margot Robbie y Jacob Elordi se siente más como un eco de campañas recientes (Anyone But You, Pamela Anderson & Liam Neeson) que como un reflejo real de la película.
La sensualidad se vuelve mercancía antes que lenguaje cinematográfico.

Y eso ya anuncia un problema: la película quiere vender deseo, pero no sabe filmarlo.


2. El casting y la libertad de adaptación

La polémica por el casting tiene fundamento literario:

  • Heathcliff es, en la novela, un cuerpo racializado, marginal, marcado por la violencia estructural.
  • Catherine es una criatura salvaje de los páramos, no una figura glamorosa.

Pero esta adaptación no está obligada a replicar la descripción física.
El problema no es que Robbie y Elordi no “se parezcan” a los personajes del libro: el problema es que la película no construye personajes, solo superficies.


3. ¿Dónde quedó el gótico? Comparativa con otras versiones

Cumbres Borrascosas es una novela gótica, oscura, húmeda, violenta, obsesiva. Esta versión, en cambio, apuesta por un melodrama estilizado que coquetea con la parodia.

Comparada con otras adaptaciones:

Versión Acierto principal Qué aporta al mito
1939 (Wyler) Romanticismo trágico clásico Fija el imaginario hollywoodense del amor imposible
1970 (Fuest) Estética pop‑gótica Exagera el melodrama, pero mantiene la tormenta emocional
1992 (Kosminsky) Fidelidad emocional Recupera la violencia afectiva sin estilización excesiva
2011 (Andrea Arnold) Realismo áspero, mirada racial Reivindica a Heathcliff como cuerpo marginal y herido
2024 (Fennell) Estilización maximalista Sustituye el gótico por artificio visual sin profundidad

La nueva versión queda descolocada: no es gótica, no es melodrama clásico, no es reinterpretación radical. Es un híbrido que no encuentra su tono.


4. Forma sin fondo: el diseño de producción como cortina de humo

Es una metáfora de la cartulina con brillantina; La película está llena de decisiones visuales llamativas:

  • habitaciones azul eléctrico
  • objetos simbólicos
  • encuadres que buscan metáfora
  • estilización casi videoclipera

Pero nada de eso sostiene la emoción porque los personajes no tienen capas. La forma intenta suplir lo que el guion no construye.

Aquí la comparación inevitable es con El laberinto del fauno o La forma del agua: Del Toro también usa metáforas visuales, pero siempre al servicio de una emoción profunda. Fennell, en cambio, parece confiar en que la estética es la emoción.


5. La narrativa muerta: escenas sin consecuencias

La película no tiene causalidad emocional.

Los eventos pasan, pero no transforman a los personajes.
No hay proceso, no hay duelo, no hay consecuencias.
Solo una cadena de escenas que “tienen que ocurrir” para avanzar la trama.

Esto la acerca más a un resumen acelerado que a una tragedia romántica.


6. Geografía confusa, mundo inexistente

La novela de Brontë es inseparable del páramo:
el clima, la distancia, el aislamiento, la rudeza del paisaje.

Aquí, no hay mundo.
Las casas no tienen lógica espacial, el exterior no dialoga con el interior,
y la geografía emocional —que debería ser el corazón del relato— se diluye.

Andrea Arnold (2011) entendió esto: filmó el páramo como herida.
Fennell lo convierte en escenografía.


7. Actuaciones atrapadas en un tono imposible

La lectura de Robbie y Elordi es precisa:

  • Robbie intenta matizar, pero el personaje está tan mal construido que parece inconsistente.
  • Elordi, que viene de un trabajo delicado en Frankenstein, queda reducido a un arquetipo vacío.

No es culpa de ellos:es una dirección que no sabe qué película quiere ser.


8. Lo que sí funciona

Únicamente destacaría:

  • La música de Charli XCX: vibrante, atmosférica, con personalidad.
  • Nelly y Edgar: los únicos personajes con complejidad emocional.

Son islas en un mar de artificio.


9. Cierre: una adaptación que confunde provocación con profundidad

La película confunde estilo con sustancia, sensualidad con deseo,
provocación visual con tragedia emocional.

Es un cascarón bonito, sí.
Pero vacío.

Y cuando una historia como Cumbres Borrascosas pierde su corazón oscuro,
pierde todo.



SOBRE EL AUTOR

Analista político, económico y social… pero también opinólogo de confianza en sobremesas largas.
Librepensador profesional (sin prestaciones).
Melómano que canta en el coche como si ya tuviera Grammy.
Cinéfilo de criterio firme y antojo fácil.
Comidista de vocación y botana estratégica.
Lector empedernido que promete “solo un capítulo más” y miente.
Fan de la F1, de los Steelers y de los Blue Jays, aunque a veces ellos no cooperen.
Estudiante avanzado de la fenomenología del relajo, el tequila y la risa necesaria.
Animalista y actor en potencia, esperando el casting correcto o el remake equivocado.


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