Cuento: los Trece Portales
Nina pasó semanas sin dormir bien. El mapa masón que había encontrado en la Catedral no era un simple documento antiguo: era un organismo. Cada noche, las líneas parecían moverse un milímetro más, como si los túneles respiraran. Como si la estuvieran guiando. Y ella seguía. Porque no sabía hacer otra cosa. Su investigación la llevó a archivos coloniales, códices fragmentados, diarios de exploradores, cartas de masones del siglo XIX, y testimonios indígenas que hablaban de “puertas que no deben abrirse”. Todo apuntaba a lo mismo: No había dos portales. Había trece. Trece puntos donde el mundo se adelgaza. Trece respiraciones del inframundo. Trece heridas abiertas en la tierra. El mapa, ahora completamente desplegado, mostraba los lugares con tinta roja que parecía fresca: Real de Catorce — la mina donde Arturo dejó de ser Arturo. Catedral Metropolitana — el portal bajo la piedra que respira. Chihuahua capital — un punto marcado sobre el Palacio de Gobierno, donde lo...