En el Kine: Scream 7: la autopsia de una franquicia que se apuñaló a sí misma
Scream 7 no solo es una mala película: es el cadáver de una saga que olvidó cómo respirar. Lo que alguna vez fue un comentario brillante sobre el horror, la cultura pop y la maquinaria del cine, hoy es un producto desorientado, mutilado por decisiones corporativas y por un pánico moral que terminó filtrándose en cada capa del proyecto. La película no se derrumba únicamente por su guion débil o su falta de tensión. Se derrumba porque llega marcada por un conflicto industrial y político que la atraviesa como un cuchillo sin filo. --- 1. El crimen original: el despido de Melissa Barrera La fractura comienza fuera de la pantalla. Melissa Barrera, protagonista de las dos entregas previas, fue despedida por Spyglass tras publicar comentarios críticos sobre Israel y expresar apoyo a Palestina, lo que el estudio calificó como antisemitismo. Ese despido no solo generó indignación entre fans y actores: destruyó la columna vertebral narrativa de la nueva etapa de la saga. Barrera...