🍽️ The Menu (2022): un festín de miseria gourmet y la mujer que no se dejó devorar
The Menu es una película que se ríe de la alta cocina, de la élite cultural y de la obsesión contemporánea por convertir la comida en un acto religioso. Pero lo hace con un filo tan preciso que parece que el guion fue afilado en la misma cocina donde el chef Slowik sacrifica a sus comensales como si fueran ingredientes defectuosos.
La película es un noir culinario:
oscuridad, fatalismo, personajes atrapados en un ritual que no entienden, y un chef que dirige la velada como un sacerdote nihilista.
Pero entre tanta pretensión, hay una figura que rompe el hechizo: Margot, la única que no pertenece al menú.
🔪 1. El mundo gourmet como crimen organizado
La película retrata la alta cocina como una secta donde el chef es un dios vengativo y los comensales son pecadores que pagan por su arrogancia.
Cada plato es una humillación, cada explicación es un sermón, cada gesto es una sentencia.
El restaurante Hawthorn no es un templo: es un teatro de tortura con vajilla fina.
Y lo más brillante es que todos los personajes —críticos, millonarios, foodies, actores en decadencia— aceptan su destino porque creen que lo merecen.
La película los desnuda: no comen por hambre, comen por estatus.
🥃 2. Chef Slowik: el artista que odia a su público
Ralph Fiennes interpreta a Slowik como un monje del perfeccionismo, un hombre que convirtió la cocina en penitencia.
Su mirada es la de alguien que ha visto el vacío… y decidió servirlo en un plato de degustación.
Slowik no quiere cocinar: quiere castigar.
Y su menú es un manifiesto contra la élite que lo convirtió en un esclavo del espectáculo gastronómico.
Pero su tragedia es simple:
se volvió aquello que desprecia.
🚬 3. Margot: la mujer que no pertenece al menú
Margot es la grieta en la narrativa perfecta del chef.
Es la única que no encaja en el perfil psicológico del sacrificio.
No es rica, no es foodie, no es crítica, no es artista fracasada.
Es una trabajadora sexual que fue llevada ahí por un hombre que la ve como un accesorio.
Y esa condición —la de no pertenecer— la convierte en la única libre.
Margot es la única que:
- cuestiona,
- se burla,
- no se impresiona,
- no se arrodilla ante la autoridad del chef.
Mientras los demás aceptan su destino como si fuera parte del menú de degustación, Margot fuma, observa y decide sobrevivir.
Su mayor acto de rebeldía no es escapar:
es pedir una hamburguesa.
Ese gesto es un golpe maestro:
Margot destruye la narrativa del chef recordándole algo que él había olvidado:
que la comida es placer, no penitencia.
La hamburguesa es su salvación porque es un acto de honestidad en un mundo de pretensión.
Margot no derrota al chef con violencia ni con ingenio:
lo derrota con autenticidad.
🕯️ 4. El noir culinario: fatalismo con aroma a mantequilla quemada
La película está filmada como un thriller elegante:
luces frías, sombras largas, encuadres simétricos que parecen platos servidos.
Cada escena tiene la tensión de un crimen anunciado.
El restaurante es un escenario teatral donde todos los personajes interpretan su papel hasta que la farsa se vuelve literal.
Y como en todo noir, la fatalidad es inevitable:
todos están condenados desde el primer plato.
Menos Margot.
Ella es la femme fatale invertida:
no seduce para destruir, sino para sobrevivir.
🍷 5. La sátira: un menú degustación de hipocresía
La película se burla de:
- la crítica gastronómica que destruye carreras con una frase,
- los millonarios que comen sin saborear,
- los foodies que fotografían en lugar de vivir,
- los artistas que se creen profundos,
- los chefs que confunden disciplina con abuso.
Es una disección de la cultura del lujo, donde todo es experiencia, concepto, narrativa… menos comida.
🔥 6. Conclusión: Margot, la única que entiende que el menú está podrido
The Menu es una sátira brillante porque no se limita a burlarse de la élite: la cocina viva, la cocina, la quema, la sirve en bandeja de plata.
Y Margot es el corazón de esa crítica.
Ella no es una heroína clásica.
Es una sobreviviente.
Una mujer que reconoce el artificio y lo rechaza.
Una figura noir que camina entre sombras sin convertirse en una de ellas.
Mientras todos los demás mueren por su ego, Margot vive por su lucidez.
En un mundo donde todos quieren ser parte del menú, ella es la única que decide pedir algo fuera de carta.


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