Libros: La violencia como motor histórico — Teoría de la Violencia, Abraham Guillén


Abraham Guillén plantea que la violencia revolucionaria no es un accidente moral sino la expresión necesaria de contradicciones sociales que alcanzan un punto crítico. Frente al revisionismo que proclama la coexistencia pacífica, Guillén recupera la unidad entre pensamiento y acción propia del marxismo clásico y propone una estrategia política y militar orientada a la liberación de las clases oprimidas en contextos de dependencia y subdesarrollo.

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Contexto y tesis central

Guillén sitúa su argumento en la tensión entre dos formas de marxismo: por un lado, el materialismo dialéctico reducido a explicación de la naturaleza; por otro, el materialismo histórico, que interpreta la sociedad y exige praxis. Su tesis central es doble: primero, que la dialéctica aplicada a la sociedad demuestra la inevitabilidad de la revolución cuando las contradicciones alcanzan un umbral; segundo, que el revisionismo soviético, al negar la violencia y promover la coexistencia, traiciona el marxismo y petrifica estructuras de clase.

> “La revolución social es un destino implacable que se cumple en la historia, cuando lo que debe cambiar no puede durar más.”  
> “La acción —dice Henri Lefebvre— es inseparable de la teoría.”  
> (Abraham Guillén, Teoría de la Violencia).

Estas frases condensan la idea de Guillén: la teoría sin acción se vuelve escolástica; la acción sin teoría se vuelve ciega. La revolución, para él, es la síntesis necesaria entre condiciones objetivas y voluntad organizada.

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Estructura argumental y puntos clave

- Crítica al revisionismo soviético — Guillén acusa a la burocracia soviética de convertir el marxismo en ideología de Estado, negando la contradicción y la posibilidad de transformación revolucionaria interna.  
- Materialismo histórico como brújula — la explicación de la sociedad exige analizar modos de producción, clases y relaciones de poder; la dialéctica aplicada a la historia muestra que los cambios cualitativos emergen de acumulaciones cuantitativas.  
- Violencia como mecanismo de transición — la ley dialéctica “cantidad → calidad” se manifiesta en saltos revolucionarios; la coexistencia pacífica es, según Guillén, una ilusión que frena la emancipación.  
- Estrategia revolucionaria — propone la guerra del pueblo en armas, la alianza obrero‑campesina y la combinación de guerrilla y ejército de liberación como tácticas adaptadas a la realidad latinoamericana.  
- Riesgo de burocratización — advierte que, sin control democrático de las masas, la revolución puede degenerar en capitalismo de Estado o en una nueva casta burocrática.

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Valoración crítica

Aciertos: Guillén recupera la relación inseparable entre teoría y praxis y ofrece una lectura coherente de la historia como proceso contradictorio. Su insistencia en la alianza ciudad‑campo y en la necesidad de tácticas adaptadas a la realidad local es útil para pensar movimientos de liberación en contextos periféricos.

Limitaciones: la defensa explícita de la violencia plantea dilemas éticos y prácticos que el texto aborda más desde la estrategia que desde mecanismos institucionales de rendición de cuentas. Además, algunas afirmaciones sobre la inevitabilidad revolucionaria subestiman la capacidad del capitalismo para recomponerse mediante reformas, cooptación y nuevas tecnologías de control social.

Actualización necesaria: la propuesta estratégica requiere hoy incorporar la dimensión digital: vigilancia masiva, guerra de la información y control de narrativas son factores que condicionan cualquier proyecto emancipador contemporáneo.

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Relevancia para lectores contemporáneos

- Movimientos sociales: el diagnóstico sobre acumulación desigual y crisis estructural ayuda a interpretar protestas y procesos de polarización.  
- Política práctica: la insistencia en la organización popular y la alianza social ofrece pistas tácticas para quienes buscan transformar estructuras desde abajo.  
- Reflexión ética: obliga a confrontar la tensión entre eficacia revolucionaria y garantías democráticas, un debate central para cualquier proyecto emancipador serio.

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Conclusión

Teoría de la Violencia es un llamado a recuperar la praxis revolucionaria como motor del cambio histórico y una advertencia sobre los peligros de la petrificación ideológica. Guillén no ofrece recetas simplistas: plantea una estrategia que combina análisis filosófico, diagnóstico económico y tácticas militares, y exige que la acción revolucionaria esté siempre sujeta a la crítica y al control de las masas para evitar nuevas formas de dominación.

https://www.marxists.org/espanol/guillen/teoria-de-la-violencia.pdf

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