Humo Guinda: Del "Humanismo Público" al Autoritarismo de Alcoba
México siempre huele a promesas rotas cuando llueve, pero últimamente, el tufo tiene un inconfundible color guinda. En el teatro de sombras que es la política mexicana, la autoproclamada "verdadera izquierda" ha montado un espectáculo de ilusionismo que haría sonrojar a los viejos alquimistas del poder. Nos vendieron la utopía del "Humanismo Mexicano", una doctrina de plaza pública y abrazos fraternales, pero en las callejuelas cerradas de sus procesos internos, MORENA opera con la frialdad de un cártel corporativo.
Desde mi trinchera crítica —donde el poder no se aplaude, se cuestionica—, es imposible no esbozar una sonrisa cínica al observar la arquitectura de su farsa. ¿Dónde quedó la horizontalidad? ¿Dónde la voz de esa militancia de a pie que gastó suela y saliva? Ahogada, al parecer, en el fondo de una urna de encuestas que nadie ha visto jamás.
El misterio de las encuestas fantasma
Hablemos del fetiche metodológico de la Cuarta Transformación: "La Encuesta". En la novela negra de nuestra política contemporánea, la encuesta es el arma del crimen que nunca aparece en la escena. Se anuncia el resultado con fanfarrias, se levantan las manos de los ungidos, pero los datos crudos, la metodología transparente, los microdatos... esos descansan en una caja fuerte custodiada por la cúpula.
Nos exigen un acto de fe. "El pueblo sabio ha decidido", dictaminan desde un atril. Pero, ¿se tomó realmente la opinión de la militancia? Las bases, esas mismas que construyeron el movimiento desde los escombros del desencanto neoliberal, hoy son reducidas a meros espectadores de un juego de espejos. La decisión no fluye de abajo hacia arriba; desciende desde el Olimpo burocrático, disfrazada de un algoritmo estadístico indescifrable. Es un autoritarismo posmoderno: ya no te impongo a mi candidato con un grito, te lo impongo con una tabla de Excel que no puedes auditar.
El cortocircuito: La estadística vs. La cuota
Y aquí entramos en el territorio de la esquizofrenia institucional, un tema que, desde mi perspectiva, resulta insultante. Existe una contradicción matemática y moral en el seno de su método: el choque frontal entre las encuestas y la cuota de género.
Si la encuesta es el designio puro e inapelable del "pueblo", ¿qué sucede cuando la paridad de género obliga a bajar al ganador para subir a la candidata, o viceversa? De pronto, el instrumento infalible es desechado por un acuerdo de escritorio. La paridad de género, una conquista histórica del feminismo y de las disidencias, es perversamente instrumentalizada. Se utiliza no como un ejercicio de justicia sustantiva, sino como un comodín burocrático para acomodar las piezas del ajedrez cupular. El feminismo de Estado, despojado de su potencial emancipador, se convierte en la coartada perfecta para el "dedazo" encubierto.
¿Izquierda? El disfraz del nuevo Leviatán
A estas alturas del desencanto, la pregunta es obligada: ¿Es MORENA un partido de izquierda? Si por izquierda entendemos la emancipación del individuo, la destrucción de las jerarquías asfixiantes, el respeto irrestricto a los derechos humanos y la construcción de un poder verdaderamente popular... la respuesta es un rotundo y melancólico no.
MORENA es, en su esencia más íntima, un proyecto conservador de centralización del poder. Es el Estado fagocitando a la sociedad civil. Su "humanismo" es un paternalismo de manual, donde el ciudadano no es un sujeto de derechos pleno y crítico, sino un cliente agradecido de la dádiva estatal. Desde la óptica existencialista y anarquista, no hay liberación en cambiar el collar si el perro sigue amarrado a la misma visión hegemónica y patriarcal del líder infalible.
El fantasma de 2027 y el espejo del dinosaurio
Pero la historia tiene un sentido del humor macabro. La cúpula guinda camina hoy con la arrogancia de los imperios intocables. Miran hacia el 2027 y el 2030 como trámites administrativos. Esa extrema confianza es, paradójicamente, la semilla de su propia destrucción.
¿Acaso no han mirado por el retrovisor? El PRI tradicional, ese Leviatán tricolor que parecía eterno, no colapsó (solo) por la oposición externa; se pudrió por dentro. Su implosión fue hija del dedazo, de la asfixia de sus cuadros, de la falta absoluta de democracia interna y de la soberbia de creerse invencibles. Hoy, MORENA camina exactamente por la misma cornisa. Han resucitado al dinosaurio, le han pintado las escamas de color guinda y le han enseñado a pronunciar discursos progresistas, pero su metabolismo es el mismo.
El exceso de confianza es el opio de los tiranuelos. Cuando las encuestas son ficciones, cuando la militancia es ignorada y las cuotas son usadas como herramientas de purga política, la estructura se vuelve de cristal. Y en este país, querido lector, los imperios de cristal siempre terminan haciéndose añicos contra la cruda y caótica realidad.
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